Formación, Innovación, Vicenciano

¿Quieres ser escultura o escultor?

Formación Coordinadores de Innovación 2021
Con esta impactante pregunta comenzaba, el pasado lunes, la primera de las dos exposiciones de la Formación Provincial para Coordinadores de Innovación de los centros vicencianos de la provincia España-Sur.

El asesor de calidad de nuestros centros, Antonio Gómez Lama, nos invitaba así a preguntarnos individualmente si queremos permanecer en nuestra zona de confort con métodos de trabajo que funcionan y que hasta hoy nos vienen dando resultados o por el contrario queremos seguir apostando por nuestro propio crecimiento como docentes, probando nuevas metodologías y nuevos enfoques pedagógicos para conseguir mejora el bienestar educativo de toda la comunidad.

Durante su exposición, Antonio dibujó un mapa de los nuevos retos educativos a los que nos enfrentamos cada día y a los que deberíamos atender para conseguir que nuestros centros fueran realmente escuelas inclusivas en las que se atendiera al proceso de aprendizaje individual de cada uno de nuestros alumnos. Retos que van desde la formación de los líderes de nuestros equipos hasta el aprender a aprender autónomo de cada uno de nuestros alumnos, pasando por puntos tan diversos como las nuevas formas de evaluación, la cooperación familia-escuela o el desarrollo de su inteligencia emocional. Sin olvidar, por supuesto, y más aún en este particular momento que atraviesa la sociedad en que vivimos, la resiliencia… es decir nuestra capacidad como escuela de evaluar nuestros procesos educativos, detectar los errores que se producen en ellos y a partir de este conocimiento no solo
subsanarlos sino que sirvan como punto de inicio para seguir creciendo en nuevas direcciones, hacia nuevos retos.

Innovar no puede ser más que provocar cambios esenciales en nuestros centros educativos para conseguir la excelencia en el proceso de aprendizaje de todos los alumnos en su propia diversidad y a partir de ella misma como riqueza y no como dificultad.

Tras unos minutos de compartir reflexiones sobre la ponencia y después de un breve descanso los participantes en la jornada abordamos la segunda parte de la sesión. 

En la misma, el biólogo, profesor de secundaria y laico carmelita, José Luis Gutiérrez, a partir de la encíclica “Laudato Sí” del Papa Francisco nos interpela con una serie de compromisos que como cristianos y profesores deberíamos asumir como propios para a partir de ahí poder transmitirlos y trabajarlos con nuestros alumnos.

Desde la fe y desde nuestro carisma los profesores vicencianos estamos especialmente llamados a mirar a la naturaleza y a nuestros hermanos en especial a los más débiles con una mirada de atención a sus necesidades y de misericordia. La reducción de las desigualdades entre los hombres y el cuidado del planeta no son objetivos separados sino íntimamente relacionados por cuanto formamos parte de un mismo ente, el planeta Tierra.

Es necesario hacer de la educación para el desarrollo el eje vertebrador de todo el proceso educativo de nuestros centros, entendiendo esta educación como el proceso de aprendizaje integral encaminado a conseguir que los alumnos salgan de nuestros centros siendo ciudadanos comprometidos con una cultura global de solidaridad, que compense las desigualdades, evite la exclusión y consiga un desarrollo cada día más humano y también mas sustentable.

El contraste entre la distribución de las riquezas y de la población mundial, las emisiones nocivas, el consumo de recursos y la gestión de nuestros propios residuos fueron abordados por el profesor en su exposición. En concreto, interpeló nuestras consciencias con el uso de un término acuñado a finales del siglo pasado, la Huella Ecológica, que viene a mostrarnos de
manera bastante divulgativa qué cantidad de recursos del planeta necesitaríamos para sostener el modelo de vida al que estamos acostumbrados. ¡Hace ya bastante tiempo que estamos en “deuda” con el planeta!

Nos invitaba Antonio a fomentar otro estilo de vida, un estilo que reconozca, desde el asombro y el gozo, las maravillas del planeta que se nos ha regalado y que nos lleve a vivir en lo simple, en lo sencillo. Un estilo de vida que haga de la fraternidad con los hermanos y con el planeta en sí el motor de nuestro bienestar y de nuestra propia paz interior.

Un padlet nos sirvió para recoger, al final de la mañana, de forma colaborativa las impresiones de todos los participantes en la jornada formativa. 

Mejora, transformación, colaboración, inclusión… palabras que aparecen recogidas de forma insistente por todos los compañeros en esa reflexión digital y que nos llevamos como hoja de ruta para seguir trabajando, para seguir creciendo, para seguir innovando en nuestros centros educativos.

María Dolores Díaz.
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